Ella

Ella no entiende de malos ratos,



Ella no se preocupa,  siempre sonríe
Ella se ocupa de todo
Ella es su prioridad
Ella no se deja gobernar
Ella es única
Ella es diferente
Ella dicta su destino
Ella es Luz
Ella es Ella y solo Ella para Ella


Picón

Allí estaban los dos sentados en aquellas sillas incomodas de metal rojo, frente a la diminuta mesa en la que tenían 2 vasos de Picón con sifón y unas almendras fritas.

Después de mucho tiempo, tras miles de miradas, charlas intrascendentes en el club, decidieron ir a tomar su bebida preferida, el vermouth, había probado mucho a lo largo de su vida, pero el recuerdo que ella mantenía del Picón, las convirtió en su marca preferida. En su pueblo, Elda en Alicante, lo llaman "Mezclaíco" servido bien fresquito con mucho hielo,  es la combinado de las Fiestas Mayores,   que le dio tantas experiencias  y que por eso decidió pedirlo para los dos.

Los dos rondan los 65, viudos, socios del mismo club de lectura, por fin había llegado el día estaban más cerca que nunca, dejaron de suspirar tras las lecturas, de hacerse discretas miradas, y de charlas comunales. Ahora compartían ese momento, era suyo y sabían que se lo merecían.

Rozan sus manos, el se inclina hacia ella para escucharla mejor, ella se retira el pelo de la cara para poder verlo con claridad, como dos adolescentes hablan de sus vidas y de lo que les gustaría hacer en el futuro.

Los nervios de tenerla tan cerca le hacen fumar compulsivamente, ella no para de  dar sorbitos  a aquel vaso ancho lleno de hielo que le adormece los labios.

Sus sonrisas y miradas delatan y pese a la incomodidad de las sillas, ese instante es el más feliz de sus vidas. Es vermouth se convertiría en el primero de muchos y en el mejor.


La lagrima y la mano

L

a belleza de una lagrima deslizar por los pómulos de una mujer hermosa.
Una mano cálida de buenos deseos que calma  la mejilla.
Los ojos agradecidos que miran fijamente los labios benefactores.
Una mirada de vuelta correspondida por aplacar  el alma inquieta.


.

La espiral

Sobredosis de tentaciones





Espiral de sentimientos
Latidos descompensados
Respiraciones descontroladas
Cuerpos atados y enrollados
Problemas en el olvido
Colores ardientes
Sabores eternos
Ella se me hace vicio.





Mirada atrás, #microrelato

Sé que no volveré a verte, sé que solo fue un instante fugaz, 5 o 10 segundos, pero ese momento fue especial e irrepetible.

Gracias,  gracias por esa mirada, es complicado conectar así en tan poco tiempo, pero cuando se funde la eternidad y la imaginación la sensación generada es única.

Sólo he conocido tus ojos verdes, dulces, compasivos, amables, agradecidos, simpáticos, profundos, inteligentes, únicos.

Se me cayó el estomago a los pies, volvió a subir a su sitio, se dio la vuelta y tomo su forma original, como ya te dije, gracias, han sido los segundos más vehementes en mucho tiempo.

Nunca imaginé que una parada en un semáforo pudiera ser tan intensa, desde aquel día busco tu mirada en los espejos de los coches, no la encuentro, la recuerdo,  aquel instante me agrada y me cautiva.


Te soñé

Un día te soñé.



En aquel sueño visitaba una ciudad con tu nombre,  nunca pensé que mi viaje acabará aquí. No te equivoques este no es el final, es un nuevo viaje estando acompañado.

Se me quitaron las ganas de volver a viajar solo, quiero que me enseñes todo, todo tú todo.

Ahora sé que no llegué por casualidad a aquella ciudad, nunca me sentí perdido.

Aquí sigo, sintiendo explotar palomitas en el estomago cada vez que la ciudad respira, cada movimiento, cada temblor, cada cambio de dirección, los semáforos se detienen, me dejan pasear por todas las calles, se abren las puertas de las casas.

Me invade una sensación desconocida, sólo quiero avanzar y descubrir nuevos rincones.

Sentir como vive la ciudad, he descubierto que me hace feliz.


La distancia

La distancia me mata.



Me gustaría poder convertirme en aire, viajar hasta tu ventana, colarme furtivamente por debajo del quicio, reconocer tu habitación, subir por las patas de tu cama, deslizarme por debajo de tus sábanas hasta tus pies.
Acariciar suavemente cada rincón, cada recoveco, todos los pliegues y comisuras de tu piel, llegar hasta tus oídos y susurrarte que te quiero.