8:14 #MicroRelato

É

l

Llevo viéndola más de un mes, espero que al menos ella haya notado mis buenas vibraciones, la miro con deseo, wooow esta tremenda, esos labios rojos me ponen una barbaridad. Es preciosa y tiene buen gusto, sus sonrisa me transmite simpatía y parece una persona inteligente (siempre lleva con ella un hatillo de libros).
Ella no sabe que he cambiado mi ruta habitual para ir al trabajo, sólo para poder coincidir ese instante, con el semáforo en rojo y verla sentada relajada en la parada del bus. Siempre a las 8:14.









Ella 

Sé que aquí no existe la casualidad, intento coincidir con él todas las mañanas.
Nuestras miradas se cruzan y me sonríe. Tiene una boca preciosa, esos hoyuelos encienden mis mas profundos deseos, ¿Follará bien? seguro que sí, al menos eso espero.
Parece un chico majo con estilo y siempre afeitadito, ésta moda de las barbas no me mola nada y todos parecen iguales, él no.
Espero, bueno no, deseo que baje la ventanilla un día y me hable, quedemos a tomar un café. Ufff quiero conocerlo.
Lo que el no sabe es que mi coche ya está arreglado y sólo cojo el autobús para verlo a él  a las 8:14.












La marca

Q


uedó la marca de sus labios en aquella copa vacía.
La soledad quedó instaurada en su vida.
Sabía que no volvería a verla y nada calmaría.
Sería incapaz de deshacerse de sus recuerdos, intuía que dolería.
Su perfume embriagador inundaba aquella habitación.
Nunca podría sacar aquel anillo insertado en su corazón.
La marca de aquellos labios grabada en su dolor quedaría.


No te quiero #mircoRelato

J


ack, 50 años, fuerte de gimnasio, siempre con su traje de chaqueta puesto, debido a exigencias de su trabajo.

Estaba de pie, mirando a Megan, de 48 años, rubia, muy alta y corpulenta, entrada en kilos (se notaba que años atrás fue una mujer despampanante), manos ásperas de trabajar en la recogida de manzanas, madre de 3 hijos. Admiraba a Jack sentada en una silla de madera raída en aquél salón.

Jack comienza a decir :" Lo siento de veras, Megan, pero soy un hombre felizmente casado, lo que me pides es una relación imposible y no se dará nunca, mi mujer es preciosa, joven, alta, rubia y con un cuerpo de escándalo y sobretodo quiero a esa joven con locura, lo único que te puedo ofrecer es amistad".



Jack dejó perpleja a su mujer, tras más de 25 años casados había dejado de reconocerla y de quererla.



Ella

Ella no entiende de malos ratos,



Ella no se preocupa,  siempre sonríe
Ella se ocupa de todo
Ella es su prioridad
Ella no se deja gobernar
Ella es única
Ella es diferente
Ella dicta su destino
Ella es Luz
Ella es Ella y solo Ella para Ella


Picón

Allí estaban los dos sentados en aquellas sillas incomodas de metal rojo, frente a la diminuta mesa en la que tenían 2 vasos de Picón con sifón y unas almendras fritas.

Después de mucho tiempo, tras miles de miradas, charlas intrascendentes en el club, decidieron ir a tomar su bebida preferida, el vermouth, había probado mucho a lo largo de su vida, pero el recuerdo que ella mantenía del Picón, las convirtió en su marca preferida. En su pueblo, Elda en Alicante, lo llaman "Mezclaíco" servido bien fresquito con mucho hielo,  es la combinado de las Fiestas Mayores,   que le dio tantas experiencias  y que por eso decidió pedirlo para los dos.

Los dos rondan los 65, viudos, socios del mismo club de lectura, por fin había llegado el día estaban más cerca que nunca, dejaron de suspirar tras las lecturas, de hacerse discretas miradas, y de charlas comunales. Ahora compartían ese momento, era suyo y sabían que se lo merecían.

Rozan sus manos, el se inclina hacia ella para escucharla mejor, ella se retira el pelo de la cara para poder verlo con claridad, como dos adolescentes hablan de sus vidas y de lo que les gustaría hacer en el futuro.

Los nervios de tenerla tan cerca le hacen fumar compulsivamente, ella no para de  dar sorbitos  a aquel vaso ancho lleno de hielo que le adormece los labios.

Sus sonrisas y miradas delatan y pese a la incomodidad de las sillas, ese instante es el más feliz de sus vidas. Es vermouth se convertiría en el primero de muchos y en el mejor.


La lagrima y la mano

L

a belleza de una lagrima deslizar por los pómulos de una mujer hermosa.
Una mano cálida de buenos deseos que calma  la mejilla.
Los ojos agradecidos que miran fijamente los labios benefactores.
Una mirada de vuelta correspondida por aplacar  el alma inquieta.


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La espiral

Sobredosis de tentaciones





Espiral de sentimientos
Latidos descompensados
Respiraciones descontroladas
Cuerpos atados y enrollados
Problemas en el olvido
Colores ardientes
Sabores eternos
Ella se me hace vicio.